Empezar la Navidad por todo lo alto: The Polar Express

Desde que supimos que nos mudaríamos aquí, teníamos claro que queríamos darles una sorpresa a los peques con algo que les haga mucha ilusión. Lo más lógico hubiese sido llevarlos a Disneyland, pero conociendo a nuestros hijos y sabiendo cuál es su película favorita durante todo el año, lo que más ilusión les iba a hacer era montarlos en The Polar Express. Yo sabía que existían este tipo de evento/atracción en noviembre-diciembre en algunas ciudades de EE.UU. y crucé los dedos para tener uno cerca de donde nos fuéramos a mudar. Mi marido una vez asentado aquí, se puso a mirar por internet y encontró un lugar no demasiado lejos de nuestra localidad donde podías viajar en The Polar Express a partir de noviembre. Los billetes eran caros (aunque se pueden conseguir descuentos por Groupon), pero desde el primer momento que supimos de la mudanza, reservamos dinero suficiente para poder darnos un capricho así y poder darles la sorpresa a los peques. Así que en cuanto mi marido encontró este Polar Express, compró los billetes sin dudarlo (lo ideal es comprarlos lo antes posible, porque se agotan bastante rápido).

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Nuestros hijos no sabían nada, aunque algo le habíamos comentado estando aún en España, diciéndoles que donde nos íbamos a mudar nevaba mucho en invierno y que por ahí pasaba cerca The Polar Express. Así veían con ganas la idea de mudarse a un lugar desconocido y lejos de la familia. Desde luego estaban súper ilusionados con toda la mudanza. Pero una vez aquí parecía que se habían olvidado de lo que le habíamos mencionado del Polar Express, ¡por lo que la sorpresa fue aún mayor!

Así que llegó el día, sábado 17 de noviembre, y les dijimos que teníamos un plan sorpresa para ese día. En primer lugar, teníamos que ir todos en pijama. Los niños no podían estar más ilusionados, e intrigados a la vez. “¿Mamá a dónde vamos a ir en pijama?”, no paraban de preguntarnos. Los montamos en el coche y nos fuimos al estado que tenemos al lado, Rhode Island, a la localidad de Woonsocket. Dos días antes había caído una buena nevada y, aunque ya hacía buena temperatura, seguía todo cubierto de nieve, lo cual hacía que todo luciera más mágico. Llegamos y afortunadamente cerca de la estación de tren hay parking gratuito, así que no tuvimos problema para dejar el coche. Teníamos los tickets comprados para la sesión de las 13:00h (hay otra sesión a las 16:30h, creo recordar), aunque recomendaban llegar como mínimo 1 hora antes porque organizaban algunas actividades antes en la estación. Nosotros que somos unos agonías llegamos a las 11, ¡y nos encontramos todo cerrado! Jajaja Así que nos sentamos en un banco al sol y fuimos viendo cómo iban preparando todo.

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Fuera de la estación, mientras se hacía cola para la taquilla, la espera la amenizaba una banda subida a un escenario tocando música navideña. Por fin, sobre las 12, ya abrieron la taquilla para canjear los tickets, y pudimos pasar dentro de la estación. Allí todo el personal estaba disfrazado de elfos, de revisor del tren (conductor, en inglés), cocineros/chef del tren…

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Dentro de la estación teníamos distintas zonas para poder hacernos fotos con decorado de la película (en la parte delantera de la locomotora, en un photocall con distintas caras de elfo, revisor del tren…, te podías hacer foto con el propio revisor del tren también), en otra zona podían los niños escribir su carta a Santa y echarla al buzón, había también una zona para colorear dibujos navideños, una mesa con vías de tren y trenecitos de madera del Polar Express para que los niños jugaran, (otros días incluso hay pintacaras) y por último una tienda de regalos con artículos de la película (desde pijamas, batas, hasta tazas, bolas para el árbol de Navidad, o trenecitos de juguete) y un puesto donde vendían bebidas, palomitas… Como es normal, Pequeñina siempre anda con hambre, y desde que desayunamos ya habían pasado varias horas, así que no nos quedó más remedio que comprar un paquete de palomitas para que llenara la barriga (no, no había algo más nutritivo y sano…). Poco antes de la 1, y liderados por el revisor del tren, todos los allí presentes hicimos una cuenta atrás, y con confetis, música de la película, y un “All aboard the Polar Express!!!”, abrieron las puertas de la estación. Fue el pistoletazo de salida y, mientras caía nieve (artificial), todos en fila fuimos entrando al vagón que a cada uno le correspondía con el billete en mano, que te entregan antes de subir al tren, exactamente igual que en la película (¡y no lo podéis perder! ¡que después pasará el revisor a picarlo!).  ¡Sí, estaba cuidado hasta el más mínimo detalle!

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Nosotros teníamos asiento en el vagón Rudolf (sí, cada vagón tenía el nombre de un reno), y estaba todo decorado con motivos navideños. Los niños estaban muy emocionados. Era todo muy parecido a la película y estaban flipando en colores. Al poco de sentarnos en nuestros asientos, el tren empezó ya a salir de la estación, y aparecieron en escena la chef, una camarera y un revisor del tren, que nos fueron entreteniendo durante todo el viaje en tren. Primero nos empezaron a leer el cuento original de The Polar Express de Chris Van Allsburg, acompañado del libro original con imágenes de la película, hasta que llegaron a la parte de que en la historia servían chocolate caliente… Y entonces aparecieron la chef y camarera también repartiendo vasos de chocolate caliente y una galleta navideña a todos los que estábamos en el vagón, mientras cantaban y sonaba la canción de Hot Chocolate de la película. Mientras nos íbamos tomando el chocolate caliente y comiendo la galleta, siguieron narrando la historia.

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Después seguimos cantando villancicos (el revisor, la chef y camarera bailaban, cantaban y hacían que todo el mundo participase, ¡fueron geniales y era imposible aburrirse!), y afortunadamente para aquellos que no se sabían la letra de alguno, en el respaldo del asiento delantero teníamos cada uno un librito con todas las letras de las canciones navideñas, además de hojas para colorear y una cajita con lápices. Pequeñina se entretuvo todo el viaje de ida coloreando su librito, mientras se tomaba su galleta y chocolate caliente. Hermanito Mayor estaba feliz de la vida con los villancicos que le encantan, y hasta se animó a cantar junto con el revisor y la chef, cuando le pasaron el micrófono (sí, con lo tímido que es, ¡y además cantando en inglés!). Fue un viaje precioso, entre bosques nevados, y no parábamos de reír con el revisor y la chef, hasta que… ¡Llegamos al Polo Norte! (guiño, guiño) Llegamos a una gran explanada nevada, con el taller de Santa al fondo, un enorme árbol de Navidad en el centro y junto al árbol estaban esperándonos los elfos de Santa, que nos saludaron y empezaron a bailar y jugar con la nieve. Debido al frío y “mal tiempo”, informaron a los niños de que ese día nadie podría bajarse del tren en el Polo Norte. Porque ya sabéis, es el Polo Norte y allí hace mucho muuuucho frío (guiño, guiño). Pero que nadie se ponga triste, ¡porque Santa se iba a subir al tren para saludarnos!

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Vagón tras vagón, Santa fue saludando a cada niño, y entregándoles el primer regalo de estas Navidades, un regalo muy especial: un cascabel del trineo de Santa Claus. Pero no es un cascabel cualquiera. Sólo los niños pueden escucharlos, así que los animaron a que los hicieran sonar todo lo que quisieran en el viaje de vuelta, porque, total, los padres no podían escucharlo y no nos molestarían (gracias, gracias -léase con tono irónico, por favor). Una vez que Santa se fue, pasó el revisor a picar los billetes tal como lo hacía en la película, y retomamos el camino de vuelta en el tren. Y entre villancicos, chistes, diálogos que involucraban a todos los críos y los mantenían atentos y a tope de ilusión y emoción pasándoles el micro, también se jugó al Bingo navideño, y ¡qué casualidad! ¡Todos ganamos! (guiño, guiño) Así que de premio, les repartieron a todos los niños bastones de caramelo (candy cane). Y así, casi sin darnos cuenta (y eso que duró el viaje cerca de 2 horas), llegamos de vuelta a la estación, donde finalmente pudimos hacernos una foto con Santa en su trineo, antes de ya volvernos a casa, no sin antes despedirnos de todo el personal tan atento y dedicado que nos atendió durante nuestro viaje en The Polar Express. Realmente no podían haberlo hecho mejor.

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Mis hijos estaban en una nube. Fue para ellos toda una experiencia que creo que jamás olvidarán. Todos los días juegan con su billete de tren del Polar Express, con su cascabel, y se lo enseñan a los abuelos cuando hablan por Skype o incluso a los vecinos, cuando vinieron el otro día a regalarnos más galletas caseras. El año que viene seguramente repetiremos, aunque es posible que busquemos en otro lugar, por conocer otra ciudad (por ejemplo, aquí). He descubierto por internet que se puede viajar en el Polar Express en  muchos estados de Estados Unidos, así que si vives o viajas a este país, da igual el estado en el que estés, seguramente tendrás alguna estación del Polar Express cerca. Si no es así, en muchísimos sitios hay viajes en Santa’s Train o trenes navideños que imitan también la historia del Polar Express, que son incluso más económicos (podéis aquí ver una selección). Y si EE.UU. os pilla demasiado lejos o no lo tenéis en mente, pero os ha molado esta experiencia, os cuento que también se puede hacer en Reino Unido (de momento son en los únicos países, junto con Canadá, en los que la Warner Bros ha organizado estos viajes en tren, podéis ver las distintas localizaciones aquí).

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¿Qué os ha parecido? ¿Conocíais el Polar Express? ¿Lo haríais con vuestros peques?  A nosotros nos ha encantado, es una experiencia mágica para toda la familia, tanto para los niños como para los adultos, porque realmente te invade el espíritu navideño, la magia y la ilusión, y vuelves a ser niño. ¿Existe algo similar en vuestros países/ciudades? ¡Contadme en los comentarios vuestra opinión y experiencias!

(Photo credit: Bob Berard. Todas las fotos son de Bob Berard y las he tomado prestadas de la página oficial de Facebook, donde las han publicado recientemente)

5 comentarios en “Empezar la Navidad por todo lo alto: The Polar Express

    1. Gracias por tu comentario! Sí, realmente lo recomiedo! Nosotros preferimos regalarles experiencias que otros regalos más materiales… 🙂 Así la casa se mantiene más recogida jajaja

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    1. 🙂 es una experiencia muy bonita! Ay qué lástima que te pille lejos de presu… Pero bueno, nunca se sabe y desde luego más cerca de España está! 😉 Ojalá lo hagan por España también! Es cuestión de meter presión a los de la Warner Bros 😉

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