Nuestra vida en EE.UU. (3 primeras semanas)

Cuesta creer que ya llevemos aquí casi 3 semanas. Por un lado pareciera que llevamos aquí desde siempre, y todos los recuerdos de España los veo súper lejanos, pero por otro lado el tiempo ha pasado tan rápido que me cuesta creer que ¡ya estemos a punto de cumplir 3 semanas en suelo americano!

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Todavía siento que es muy pronto para decir si nos hemos adaptado bien o no, porque aunque nuestro día a día no se ha visto muy alterado, todavía no estamos realmente integrados en la sociedad, no hemos hecho aún amigos, estamos todavía en una fase de adaptación, podría decirse. Nuestros días trascurren con normalidad: papi se va a trabajar y los peques se quedan conmigo en casa, en donde estoy haciendo con ellos homeschooling en español, salimos a dar algún paseo al parque o por la zona (si el tiempo acompaña) y luego juegan en casa o ven Sesame Street (se han engachado a esto) mientras hago la comida… Comemos y tras acostarlos para la siesta, llega ya papi a casa, y es cuando aprovechamos para ir a hacer algunas compras, hacer algún tipo de gestión,  ir a otros parques, o simplemente organizar las cosas del día siguiente, baños, cena y a dormir. Muy cotidiano todo, como veréis. Quizás la cosa cambie cuando Hermanito Mayor empiece el colegio la semana que viene… Creo que eso será una prueba de fuego para todos, no sólo para mi hijo (que con lo tímido que es, y lo apegado que estaba a su seño de España, le costará también), pero a nosotros los papis nos obligará (y yo lo necesito) a socializar, conocer y ampliar nuestra red de contactos en la zona, salir de mi zona de confort (que también soy una persona introvertida y tímida y me cuesta abrirme y hablar con desconocidos) y conocer en primera persona el sistema educativo de aquí. Es algo que me intriga y me preocupa a partes iguales. Como madre, una solo quiere lo mejor para su(s) hijo(s) y con tanta variedad de colegios, sólo espero haber escogido bien y haber dado con un centro educativo que lo ayude a crecer y lo haga feliz. (Esto quedará pendiente de contarlo en un futuro post)

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En cuanto a la adaptación de aspectos de la vida cotidiana como ir al supermercado, o conducir el coche… Mi marido está totalmente acostumbrado ya a conducir por aquí en el coche automático. Yo si os soy sincera aún me cuesta y voy con miedo. Me falta mi querido embrague y mi cambio de marchas jeje Además los espejos retrovisores aquí en todos los coches vienen con bastante aumento, lo cual limita e hace imposible tener una visión más amplia o panorámica de los carriles laterales. El código vial y las normativas de tráfico son, en muchos aspectos y detalles, distintas a las españolas y todavía me las tengo que aprender bien bien, porque si no, puedo llegar a cometer alguna infracción sin querer o llevarme algún pitido. Me resultan muy mareantes, confusos y agobiantes los cruces con semáforos y muchos carriles. Hay semáforos colgados de cables por todos lados y el que te corresponde suele estar al otro lado del cruce, así que hasta que te acostumbras, andas mareada buscando a cuál semáforo debes hacer caso. También si quieres girar a la derecha en un cruce, aunque el semáforo esté en rojo, lo tienes permitido (siempre que no venga un coche de la calle perpendicular). Hay también unos semáforos con solo una luz parpadeante que equivalen a un ceda el paso (si la luz es amarilla) o un STOP (si la luz es roja). Con los autobuses escolares (¡que están por todas partes a todas horas!) también hay que ser muy precavido y guardar una distancia de seguridad de unos 100 pies (¡¿a saber eso cuánto es?!), y mientras tengan unas luces intermitentes encendidas y esté parado, los coches de los dos sentidos y carriles deben pararse. Los pasos de cebra son diferentes a los españoles, así como los semáforos peatonales… ¿Y cómo son los yankis como conductores? Pues hay de todo, como en todos sitios, y no me gusta generalizar. Me he encontrado de todo: gente muy respetuosa y paciente, que te ceden el paso, y luego gente que va como loca en las autopistas… Otra de las cosas a las que hay que adaptarse, ya que aquí el sistema métrico es distinto, es que las distancias no se miden en kilómetros sino en millas, y por lo tanto los límites de velocidad se miden igualmente en millas por hora. Normalmente por ciudad la velocidad máxima son 30 millas/hora mientras que en autopista suele ser 50-60 millas/hora (aunque por lo visto esto varía de un estado a otro y el tipo de vía por el que se circula). Por mi parte aún no me hago a estas unidades y ando con el conversor del móvil en la mano para todo: para saber a cuántas millas y kilómetros está algo, para saber a cuántos grados estamos afuera (celsius frente a fahrenheit), etc. Ya que de momento sólo hemos comprado un coche (¡baby steps!), mi marido se lo lleva al trabajo todas las mañanas, pero cuando vuelve por la tarde, intento cogerlo yo un ratito (no todos los días, aunque me gustaría) e irme familiarizando con su funcionamiento y con las normas de conducción de aquí. Así poco a poco me iré entrenando para de aquí a un año sacarme el carnet de conducir del estado de Massachusetts*. Esto de mudarse al extranjero significa romper con todos tus miedos, o hacerles frente (soy una persona miedosa y muy precavida, y lo desconocido me suele angustiar) y salir sí o sí de tu zona de confort.

En cuanto a la compra en los supermercados, ya me voy familiarizando y voy conociendo los más populares de la zona: Walmart, Target, Shaw’s, CVS Pharmacy, Walgreens… Pero aún me falta un largo camino hasta encontrar el supermercado que me guste más en relación calidad-precio, sepa dónde encontrar los productos que voy buscando, hacerme a las medidas de aquí (onzas, galones, libras…) y conocer cuál es la opción más económica. ¿Entendéis ahora por qué voy siempre con el móvil en la mano con el conversor puesto? Si no es para averiguar qué temperatura hace, es para saber cuántos ml tiene una botella de aceite o cuánto costaría algo en euros. En España lo tenía todo ya dominado y naturalizado, sabía qué comprar en Mercadona y qué buscar en Lidl, o cómo hacer para que mis compras semanales no superasen los 70€. De momento aquí las compras semanales nos están saliendo por unos 100$, unas semanas más y otras semanas menos, dependiendo de los productos que necesitemos en esos días. Es cierto que todavía estamos comprando cosas extra porque no tenemos en casa mucho: que si una olla, o unos túppers… son cosas que se salen de lo normal, pero que tenemos que comprar todavía. Además hace poco me inicié en el mundo de los cupones de descuento, y es realmente todo un mundo que tengo que conocer y descubrir. Así que todavía no me puedo considerar una experta en hacer la compra aquí.

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En cuanto al trato que estamos recibiendo, no podría estar más contenta. Tenemos vecinos que aunque reservados, son todos encantadores, muy respetuosos y amables. Siempre que me ven con los peques, me intentan ayudar. Eso sí, son muy silenciosos y no se suele escuchar ni una mosca, lo cual me acompleja mucho y me da apuro cuando mis hijos ríen a carcajadas, cogen un berrinche o simplemente gritan… ¡Tierra trágame! ¿Qué pensarán de nosotros? Aunque a mi marido ya le dieron la bienvenida cuando él llegó por primera vez y le hicieron galletas, cuando llegué yo con los peques, nos volvieron a dar la bienvenida trayéndonos más galletas caseras (¡y estaban de muerte!). Son pequeños detalles que te hacen sentir mucho mejor, y se agradecen enormemente. Ahora ando buscando actividades para apuntar a los niños y seguir intentando integrarnos por estas tierras, y así conocer personas con intereses y aficiones similares a los nuestros. Cuando vamos al parque normalmente es por la mañana, hora en la que la mayoría tiene a sus hijos en el colegio y los adultos están en el trabajo, así que solemos estar a nuestras anchas en los parques. Anochece ya muy temprano (sobre las 16:30 -y amanece a las 6) así que pudimos ir un sólo día a un parque por la tarde y estuvimos poco tiempo; eso sí a esa hora sí que había familias allí, pero hay un aspecto muy distinto a España: y es que los padres están con sus hijos en todo momento, acompañándolos y vigilándolos bien de cerca, y realmente jugando con ellos; en España normalmente los niños juegan solos o entre sus iguales, y los padres se suelen limitar a sentarse en un banco y charlar entre ellos. Así que dado que aquí cada progenitor está con su prole, pocas palabras pudimos intercambiar con adultos… ¡pero ya os iré contando si tenemos suerte y conseguimos hacer amigos! Lo importante es querer afuera y conocer gente, y la voluntad la tenemos 😉

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*En el estado de Massachusetts está permitido conducir con el carnet de conducir español o permiso internacional de conducir durante un año, tras el cual se deberá sacar el carnet de conducir del estado de Massachusetts (tanto examen teórico como práctico; y para el examen práctico es necesario que te acompañe un sponsor si te presentas por libre, y no lo haces a través de una autoescuela).

 

 

2 comentarios en “Nuestra vida en EE.UU. (3 primeras semanas)

    1. Muchas gracias!!! Me gustaría escribir un post sobre el colegio aquí, la adaptación de Hermanito Mayor y el tema del idioma… Pero daré un mes de margen para poder hablar con más fundamento jejeje

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